Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento —Ciertamente, no es difÃcil de creer que fuera para usted un gran alivio ponerme al corriente de su situación, y tenga por seguro que nunca le daré motivos para arrepentirse. Su caso es muy desafortunado; parece estar rodeada de obstáculos, y necesitarán ustedes de todo su mutuo afecto para resistir y hacerles frente. Por lo que sé, el señor Ferrars depende en todo de su madre.
—Personalmente sólo dispone de dos mil libras; serÃa una locura casarse con esa renta, aunque por mi parte renunciarÃa con gusto a toda perspectiva de tener más. Siempre he estado acostumbrada a una renta muy pequeña, y por él serÃa capaz de luchar contra la pobreza; pero le amo demasiado para convertirme en el medio egoÃsta de privarle, tal vez, de todo lo que su madre le darÃa si se casara a su conveniencia. Tendremos que esperar, quizá muchos años. Con cualquier otro hombre éste serÃa un panorama desolador, pero yo sé que el amor y la constancia de Edward nada puede quitármelos.
—Esta convicción debe ser su guÃa y su sostén; y sin duda él se aferra a esa misma confianza. Si la fuerza de los lazos que les unen se hubiese debilitado, como de forma natural les habrÃa ocurrido a muchas otras personas en otras circunstancias a lo largo de un compromiso de cuatro años, su situación habrÃa sido verdaderamente digna de lástima.