Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento De esta forma, con muy poco interés por ambas partes, prosiguió la conversación, los dos desganados y pensando siempre en otra cosa. Elinor tenía muchas ganas de saber si Willoughby estaba en la ciudad, pero temía apesadumbrar al coronel si se interesaba por su rival; y al final, por decir algo, le preguntó si había estado en Londres desde la última vez que se vieron.
—Sí —contestó él, con cierto embarazo—, llevo aquí casi desde entonces; he estado una o dos veces en Delaford unos cuantos días, pero nunca he tenido oportunidad de volver a Barton.
Estas palabras, y la forma de decirlas, revivieron inmediatamente en la memoria de Elinor las circunstancias que había rodeado la partida del coronel de Barton, con la intranquilidad y la suspicacia a que habían movido a la señora Jennings, y temió que la pregunta hubiera dado a entender una curiosidad mucho mayor de la que realmente sentía.
La señora Jennings no tardó en aparecer.