Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento —Lo es. Pero ¿sabe usted si la señorita Grey dispone de cincuenta mil libras? Al menos eso, si asà fuera, podrÃa darnos una explicación.
—Quizá sea asÃ; pero Willoughby es capaz… o yo por lo menos le creo… —se interrumpió. Un momento después, en un tono de voz que parecÃa quebrarse, añadió—: Y su hermana… cómo…
—Ha sufrido mucho. Mi única esperanza es que sus sufrimientos no se prolonguen demasiado. Ha sido, es una gran desgracia. Hasta ayer mismo, creo, nunca dudó de su amor; e incluso ahora, tal vez… pero yo estoy casi segura de que él nunca la quiso. ¡Ha mentido como un bellaco! Y, en ciertos aspectos, parece tener el corazón de piedra.
—¡Ah —dijo el coronel Brandon—, sÃ, sÃ! Pero su hermana no… me parece haberle oÃdo decir… ¿ella no está tan convencida, verdad, como lo está usted?
—Ya conoce su modo de ser, y, si pudiera hacerlo, no dude de que aún saldrÃa en su ardiente defensa.