Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento —Muy pronto le encontraré guapo, Elinor, si no lo encuentro ahora. Cuando me digas que le quiera como a un hermano, dejaré de ver imperfección en su rostro, como no la veo ahora en su corazón.
Elinor se sobresaltó al oÃr estas palabras, y lamentó las efusiones que la habÃan traicionado al hablar de él. Notaba que Edward ocupaba un lugar muy alto en su consideración. CreÃa que el interés era mutuo; pero necesitaba estar más segura antes de permitirse respaldar la fe que Marianne tenÃa en sus relaciones. SabÃa que las conjeturas de Marianne y de su madre no necesitaban más que dar un paso para convertirse en certezas. QuerÃa explicarle a su hermana el verdadero estado de la situación.
—No pretendo negar —dijo— que pienso lo mejor de él… que le aprecio enormemente, que me gusta.
Aquà Marianne explotó, indignada.
—¡Apreciarle! ¡Gustarte! ¡Oh, Elinor, qué corazón tan frÃo! ¡Peor que frÃo! Avergonzado de ser de otra forma. Vuelve a decir algo parecido y salgo inmediatamente de la habitación.
Elinor no pudo dejar de reÃrse.