Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento Elinor trató muy seriamente de convencerle de que no tenía ninguna probabilidad de verla casada con el coronel Brandon, pero para John Dashwood esta perspectiva era demasiado placentera para ser desestimada, y tenía toda la intención de tratar a dicho caballero con mayor intimidad, y de fomentar la boda con todos los medios que estuvieran a su alcance. Personalmente estaba ya harto compungido por no haber hecho nada por sus hermanas, y sentía un deseo inconmensurable de que otras personas hicieran mucho; y una proposición a cargo del coronel Brandon, o un legado de la señora Jennings, constituía el modo más sencillo de expiar su propia negligencia.
Tuvieron la suerte de encontrar a lady Middleton en casa, y sir John llegó antes de que concluyera la visita. Hubo abundantes detalles por parte de todos. Sir John estaba predispuesto a que todo el mundo le gustase, y, aunque el señor Dashwood no parecía ser un gran entendido en materia de caballos, no tardó en tenerlo por hombre de bien: mientras tanto, lady Middleton reconoció en su porte un aire lo suficientemente a la moda para considerar valioso haberle conocido; y el señor Dashwood se marchó encantado con los dos.