Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento A continuación salió de la estancia; y Elinor no osó seguirla para añadir algo más, pues, obligada por su promesa de secreto a Lucy, no estaba en condiciones de dar a Marianne ninguna información convincente; y, por dolorosas que pudieran ser las consecuencias de que persistiera en el error, se veía forzada a someterse a ellas. La única esperanza que le quedaba era que Edward no se expusiera muchas veces, o no la expusiera a ella, al penoso trance de ser testimonio de las desencaminadas efusiones de Marianne, ni al de reproducir, en ninguno de sus pormenores, las ingratas sensaciones que habían acompañado su reciente encuentro… y para esta esperanza razones no le faltaban.