Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento Sufrió todo el peso de tal comparación; pero no como su hermana había confiado, es decir, como un medio para inducirla ahora a hacer un esfuerzo; lo sufrió con todos los sinsabores de un continuo culparse, y toda la amargura de no haberse esforzado nunca antes, y esto sólo acarreaba la tortura de la penitencia, pero no la esperanza de la reparación. Su espíritu se hallaba tan debilitado que aún ahora creía que el esfuerzo era imposible, y así sólo conseguía desesperarse más.
Nada supieron, en los dos días siguientes, de los asuntos de Harley Street o de Bartlett’s Buildings. Pero, aunque conocían ya gran parte de lo sucedido, tanto que la señora Jennings habría podido contentarse divulgando estos conocimientos sin necesidad de profundizar más, tuvo ésta desde el principio la idea de hacer a sus primas una visita reconfortante e inquisitiva en cuanto le fuese posible; y tan sólo el estorbo de haber recibido ella misma más visitas de las habituales le había impedido ir a verlas en el transcurso de esos días.