Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento La casa estaba bien situada. Elevadas colinas se alzaban justo enfrente de ella, y a no mucha distancia de ambos laterales; algunas eran campo raso, las demás estaban cultivadas y pobladas de árboles. El pueblo de Barton se extendía en su mayor parte sobre una de esas colinas, y constituía una agradable vista desde las ventanas de la casa. La perspectiva desde la parte delantera era más amplia; dominaba el valle entero y abarcaba hasta las tierras de más allá. Las colinas que rodeaban la casa cerraban el valle en esa dirección; con otro nombre, y con otro curso, el valle seguía ramificándose entre dos de las colinas más abruptas.
Con el tamaño y el mobiliario de la casa la señora Dashwood se mostró en conjunto satisfecha; pues, aunque su antiguo estilo de vida exigía muchos complementos a lo que era sólo indispensable, nunca dejaba de ser para ella un placer hacer añadidos y reformas, y en estos momentos disponía de dinero suficiente para dotar a sus dependencias de todo lo necesario para una mayor elegancia.