Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento Mientras tanto, hasta que pudieran llevarse a cabo todas estas alteraciones a cuenta de los ahorros de una renta de quinientas libras anuales percibida por una mujer que no había ahorrado en su vida, tuvieron todas la sensatez suficiente para contentarse con la casa tal como estaba; y cada una se dedicó a atender sus particulares cuidados, e hizo cuanto pudo, colocando por todas partes libros y demás pertenencias, por crearse un hogar. El piano de Marianne fue desembalado y convenientemente emplazado; y colgaron los dibujos de Elinor en las paredes de su salita de estar.