Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento La señora Ferrars aún no ha mencionado a Edward, lo cual no nos extraña; pero, para nuestra perplejidad, no hemos recibido ni una línea suya con motivo de lo ocurrido. Quizá, sin embargo, guarde silencio por temor a ofender, y por esta razón voy a escribir a Oxford sugiriéndole que, según pensamos su hermana y yo, una carta oportunamente sumisa, tal vez dirigida a Fanny, y enseñada por ésta a su madre, podría no ser tomada a mal; porque todos conocemos el buen corazón de la señora Ferrars, y que nada desea más que estar en buenas relaciones con sus hijos.
Este párrafo fue de cierta importancia para los planes y el proceder de Edward. Le impulsó a intentar una reconciliación, aunque no exactamente en las condiciones señaladas por su hermana y su cuñado.
—¡Una carta oportunamente sumisa! —repitió—. ¿Pretenden acaso que le pida perdón a mi madre por la ingratitud de Robert con ella, y la afrenta de honor que me ha hecho? No puedo someterme a nada. Lo que ha ocurrido ni me ha humillado más ni me ha hecho arrepentirme más. Me ha hecho muy feliz, pero eso a ellos poco les importará. No veo qué oportuna sumisión pueda yo adoptar.