La Abadía de Northanger

La Abadía de Northanger

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Ciertamente no puedo corresponder a su cariño y tampoco quise nunca estimularlo.

—Si es así, no te importunaré más. Te he hablado de este asunto porque John me lo pidió. Pero confieso que nada más leer la carta pensé que era un asunto estúpido, imprudente y sin probabilidades de beneficiar a ninguno de los dos. Porque ¿de qué ibais a vivir, suponiendo que os comprometierais? Los dos tenéis algunos bienes, desde luego, pero mantener a una familia hoy en día no cuesta una fruslería; y, digan lo que digan todos los novelistas, sin dinero no se puede hacer nada. No entiendo cómo se le ha ocurrido a John; seguro que no ha recibido la última carta que le envié.

—¿Me absuelves entonces de cualquier mal? ¿Estás convencida de que nunca quise engañar a tu hermano y nunca sospeché que le gustara hasta ahora mismo?

—¡Ah! En cuanto a eso —repuso Isabella, risueña—, no puedo decir cuáles habrán sido tus pensamientos y tus planes en el pasado. Todo eso lo sabes tú mejor que yo. Siempre hay un poco de coqueteo, y una se ve empujada a dar más esperanzas de las que quisiera, pero puedes estar segura de que seré la última persona en el mundo que te juzgue con severidad. En la juventud deben tolerarse todas estas cosas con buen humor. Ya me entiendes, lo que se dice un día tal vez no se quiera decir al siguiente. Las circunstancias cambian, las opiniones también.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker