La Abadía de Northanger
La Abadía de Northanger Su resolución se vio reforzada por el comportamiento de Isabella en su conversación de despedida. Los Thorpe pasaron en Pulteney Street la última tarde de Catherine en Bath, y nada ocurrió entre los amantes que suscitara en ella inquietud o temor alguno al abandonarlos. James hacía gala de un humor excelente, e Isabella, de una placidez que la hacía muy atractiva. El afecto que su amiga sentía por James parecía ser su sentimiento primordial, lo que resultaba comprensible en un momento así. Bien es cierto que una vez respondió a su amante con una tajante negativa y otra vez le quitó la mano cuando él iba a tomársela, pero Catherine recordó los consejos de Henry y lo achacó todo a un juicioso afecto. Los abrazos, las lágrimas y las promesas de los que partían pueden fácilmente imaginarse.