La AbadÃa de Northanger
La AbadÃa de Northanger Aunque tengo bastantes pocas ganas de escribir, creo que es mi deber comunicarte que todo ha terminado entre la señorita Thorpe y yo. Al marcharme ayer de Bath, me despedà de ella para no volver a verla más. No voy a entrar en una serie de detalles que solamente te provocarÃan aún más pesadumbre. Sin embargo, pronto recibirás noticias de otra persona, por las que sabrás quién tuvo la culpa; confÃo en que eximas a tu hermano de toda responsabilidad, salvo del disparate de creer con demasiada facilidad que era correspondido en sus afectos. ¡Gracias a Dios que me he desengañado a tiempo! Pero el golpe ha sido muy duro. Después de que nuestro padre otorgase tan amablemente su consentimiento…, pero dejemos esto. ¡Ha hecho de mà un desgraciado para siempre! EnvÃame pronto noticias tuyas, querida Catherine. Tú eres mi única amiga; sobre tu amor sà tengo esperanzas. ConfÃo en que tu visita a Northanger concluya antes de que el capitán Tilney anuncie su compromiso, para que no te encuentres en una situación incómoda. El pobre Thorpe está aquà en Oxford, pero temo encontrármelo; su noble corazón sufrirÃa mucho. Le he escrito a él y a nuestro padre. Lo que más me duele de todo es la falsedad de ella; hasta el último momento, siempre que hablábamos se declaraba tan enamorada de mà como antes y se reÃa de mis temores. Me avergüenza pensar en el tiempo que he soportado esta situación, mas si un hombre tuvo alguna vez razones para creerse amado, Catherine, ese hombre fui yo. Ni siquiera ahora alcanzo a comprender lo que ella pretendÃa hacer, pues no habÃa necesidad de meterme en el juego para asegurarse a Tilney. Al final nos hemos separado por mutuo consentimiento. ¡Ojalá no la hubiera conocido nunca! QueridÃsima Catherine, mira bien en quién depositas tu confianza.