La Abadía de Northanger

La Abadía de Northanger

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Pero este aborrecimiento, aun estando más que justificado, duró breves instantes, pues, al volver a mirar, exclamó:

—Pero ¡qué veo! ¡Si son el señor Morland y mi hermano!

—¡Cielo santo! ¡Es James! —exclamaba al mismo tiempo Catherine, y al captar el joven la mirada, el caballo fue inmediatamente refrenado con tal violencia que casi quedó sentado en los cuartos traseros, y como el palafrenero se había encaramado ya a la calesa, saltaron los caballeros a tierra, dejando el carruaje a su cuidado.

Catherine, para quien este encuentro era absolutamente inesperado, recibió a su hermano con expresivas muestras de alegría, y él, a su vez, que era de carácter muy afable y le profesaba un cariño sincero, dio pruebas de la misma alegría. Entretanto, los brillantes ojos de la señorita Thorpe desafiaban continuamente a James para llamarle la atención, cosa que consiguió bien pronto con una mezcla de gozo y turbación que habría indicado a Catherine, si hubiera estado más ducha en el desarrollo de los sentimientos de los demás y menos absorta en los suyos propios, que Isabella le era tan cara a su hermano como a ella.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker