Lady Susan
Lady Susan Lamento mucho comunicaros que no nos será posible cumplir nuestra promesa de pasar las Navidades con vos; nos impide gozar de esa alegría una circunstancia que no es probable que podamos remediar. Lady Susan, en una carta dirigida a su hermano, ha manifestado su intención de visitarnos casi de inmediato, y, dado que semejante visita con toda probabilidad se debe a una simple cuestión de conveniencia, es imposible hacer conjeturas respecto al tiempo que durará. No me hallaba en absoluto preparada para este acontecimiento, y tampoco puedo explicarme la conducta de la señora. Langford parecía ser exactamente el lugar ideal para ella en todos los aspectos, tanto por el elegante y lujoso estilo de vida que allí se lleva como por su especial estima hacia el señor Manwaring; aunque siempre imaginé que en algún momento nos veríamos obligados a acogerla, ya que desde la muerte de su esposo su trato con nosotros ha sido cada vez más frecuente, nada más lejos de mi pensamiento que esperar que nos honrara tan pronto con su presencia. Creo que el señor Vernon se mostró demasiado amable con ella cuando estuvo en Staffordshire. Su comportamiento con él, aparte de su carácter en general, fue tan imperdonablemente malintencionado y egoísta desde que se proyectó nuestro matrimonio, que nadie menos afable y pacífico que él lo habría tolerado; y, aunque como viuda de su hermano, y dada la precaria situación económica en que quedó, era pertinente que le prestara ayuda pecuniaria, no puedo por menos de pensar que su apremiante invitación a que nos visitara en Churchill era absolutamente innecesaria. Sin embargo, dispuesto como está siempre a pensar lo mejor de todo el mundo, la exhibición de pesadumbre, las demostraciones de tristeza y las promesas generales de prudencia que ella realizó fueron suficientes para ablandarle el corazón y hacerle creer en su sinceridad. Pero, en cuanto a mí, todavía no me ha convencido; y como ahora la señora ha escrito, no puedo tomar una decisión hasta que conozca mejor el verdadero motivo por el que acude a nosotros. Por lo tanto, podéis suponer, mi querida señora, con qué sentimientos aguardo su llegada. Tendrá la oportunidad de ganarse mi consideración por todos esos atractivos por los que es elogiada en la medida en que lo merezca, pero sin duda alguna pondré todo mi empeño en protegerme de su influencia, si no va acompañada de algo más valioso. Expresa un impaciente deseo de conocerme y menciona de un modo sorprendentemente amable a mis hijos, pero no soy tan débil como para suponer que una mujer que ha demostrado poca atención, si no poca bondad, hacia su propia hija va a encariñarse con alguno de los míos. La señorita Vernon tiene que ingresar en un colegio de la ciudad antes de que su madre venga con nosotros, de lo cual me alegro, por su bien y por el mío. Debe de ser una ventaja para ella estar separada de su madre, y una muchacha de dieciséis años que ha recibido una educación tan espantosa no sería una compañía deseable por aquí. Sé que Reginald hace tiempo que desea conocer a esa cautivadora lady Susan, y contamos con que se una pronto a nuestro grupo. Me alegra saber que mi padre sigue tan bien, y os saluda con todo su amor…,