Lady Susan
Lady Susan Confieso que la conducta de esa mujer ha sido calculada para hacer desaparecer esa idea; no he percibido en ella la más mÃnima impropiedad —ni asomo de vanidad, de pretensión o de ligereza— y es tan sumamente atractiva que no me extrañarÃa que él estuviera encantado con ella, de no haber sabido nada antes de conocerla personalmente; pero, contra toda razón, contra toda convicción, me llena de asombro que ella le complazca tanto como estoy segura de que le complace. Al principio le tenÃa gran admiración, pero no más de lo natural; y no me extrañó que le impresionaran tanto la gentileza y la delicadeza de su actitud; pero, últimamente, cuando la ha mencionado lo ha hecho en términos extraordinariamente elogiosos, y ayer llegó a decir que no le sorprendÃa en absoluto el efecto que tal encanto y tales aptitudes producÃan en el corazón de los hombres; y cuando como respuesta me lamenté de su mala conducta, él observó que si habÃa cometido muchos errores, habÃa que atribuirlos a la educación negligente que habÃa recibido y a haber contraÃdo matrimonio a una edad temprana, y que era una mujer maravillosa.
Esta tendencia a excusar su conducta o a quitarle importancia, en el calor de la admiración, me irrita; y si no supiera que Reginald se encuentra demasiado a gusto en Churchill para necesitar que le inviten a prolongar su visita, me sabrÃa mal que el señor Vernon lo hiciera.