Lady Susan
Lady Susan Lamentablemente, cuando llegó tu última misiva me hallaba confinada en mi habitación debido a un resfriado que me afectó tanto a los ojos que me impidió leerla yo misma, por lo que no pude negarme a que lo hiciera tu padre cuando se ofreció a hacerlo por mí, con lo cual se enteró, para mi gran irritación, de todos tus temores sobre tu hermano. Yo tenía intención de escribir a Reginald en cuanto mis ojos me lo permitieran, para señalarle de la mejor manera posible el peligro que suponía para un joven de su edad y elevadas expectativas frecuentar tanto a una mujer tan astuta como lady Susan. Pretendía, por añadidura, recordarle que ahora estamos muy solos y que le necesitamos mucho para mantener el ánimo durante estas largas veladas de invierno. Ahora nunca sabremos si habría servido de algo, pero estoy enormemente irritada porque sir Reginald se haya enterado de un asunto que preveíamos que le causaría tanto desasosiego. Captó todos tus temores en cuanto leyó tu carta, y estoy segura de que desde entonces no se ha quitado el asunto de la cabeza; envió una carta a Reginald mediante el mismo correo, una larga carta en la que se lo exponía todo con claridad y en la que le pedía, en particular, una explicación de lo que podía haber oído de lady Susan que no se ajustara a las últimas noticias tan turbadoras que había recibido. Esta mañana ha llegado su respuesta, la cual te adjunto, ya que creo que te gustará leerla; ojalá fuera más grata, pero parece escrita con tantas ganas de pensar bien de lady Susan que lo que asegura respecto a casarse y todo eso no deja tranquilo mi corazón. Sin embargo, digo todo lo que puedo para que tu padre esté satisfecho, y sin duda está menos intranquilo desde que ha leído la carta de Reginald. Qué enojoso es, mi querida Catherine, que esta indeseable invitada tuya no sólo haya impedido que nos reunamos esta Navidad, sino que además sea motivo de tanto disgusto y preocupación. Besos para los niños de mi parte.