Lady Susan
Lady Susan Pero hay que hacer algo por esa pobre muchacha, si sus sentimientos son los que su tío y yo creemos que son. No debe ser sacrificada a la política o a la ambición, y no debemos siquiera permitir que sufra por temor a ello. La muchacha, cuyo corazón puede distinguir a Reginald de Courcy, merece, por mucho que él le demuestre indiferencia, un destino mejor que ser la esposa de sir James Martin. En cuanto encuentre la ocasión de estar a solas con ella descubriré la verdad, pero al parecer desea evitarme. Espero que no sea debido a ninguna incorrección por mi parte y no haberme equivocado en la opinión que me he formado de ella. No cabe duda de que con sir James se comporta con la mayor seriedad y turbación; pero no veo en ello más que una forma de alentarle.
Adieu, mi querida señora.
Vuestra…,
Catherine Vernon