Lady Susan
Lady Susan De la misma a la misma
Churchill
¡Poco imaginaba, mi querida madre, cuando os he escrito mi última carta, que el delicioso estado de inquietud en que me hallaba entonces darÃa un vuelco tan rápido, tan triste! Jamás lamentaré lo suficiente haberos escrito todo aquello. Sin embargo, ¿quién podÃa prever lo que ha ocurrido? Mi querida madre, todas las esperanzas que hace dos horas me hacÃan tan feliz han desaparecido. Lady Susan y Reginald han hecho las paces y todos estamos como antes. Sólo hemos ganado una cosa: sir James Martin se ha despedido. ¿Qué cabe esperar ahora? Estoy en verdad decepcionada. Reginald estaba a punto de partir; ¡tenÃa el caballo preparado y casi ante la puerta! ¿Quién no se habrÃa sentido a salvo?
He permanecido media hora esperando su partida de un momento a otro. Después de haberos enviado mi carta, he ido a ver al señor Vernon y me he sentado con él en su habitación para comentar todo el asunto. Entonces he decidido ir a buscar a Frederica, a la que no habÃa visto desde la hora del desayuno. Me he tropezado con ella en la escalera y he reparado en que estaba llorando.
«Mi querida tÃa —me ha dicho—, se marcha, el señor De Courcy se marcha y es por culpa mÃa. Me temo que os enfadaréis mucho, pero en realidad no tenÃa ni idea de que todo terminarÃa asû.
