Mansfield Park
Mansfield Park —Bueno, señorita Crawford, si mira del paseo para arriba, se convencerá de que no puede haber más de medio kilómetro, o la mitad de medio.
—Es una distancia enorme —dijo ella—; se ve con una simple ojeada.
Edmund siguió razonando con ella, aunque en vano: no querÃa calcular, no querÃa comparar. Sólo sonreÃa y asentÃa. La lógica más coherente no habrÃa podido ser más seductora; y hablaban con mutua satisfacción. Finalmente acordaron que debÃan tratar de determinar las dimensiones del bosque andando un poco más por él. Lo recorrerÃan de un extremo al otro en la lÃnea en la que estaban ahora (porque habÃa un sendero recto abajo, junto a la valla baja), torcerÃan, quizá, en alguna otra dirección, si eso podÃa ayudarles, y regresarÃan en unos minutos. Fanny dijo que ya habÃa descansado y que irÃa también, pero no se lo consintieron. Edmund la instó a que se quedara donde estaba con una seriedad que Fanny no se atrevió a contradecir, y la dejaron en el banco, pensando con agrado en las atenciones de su primo, aunque lamentando muchÃsimo no ser más fuerte. Los estuvo observando hasta que torcieron, y siguió mirando hasta que dejó de oÃrles.