Mansfield Park
Mansfield Park —Me he sentido tan poco inclinada a adoptar las opiniones de mi tÃo —dijo la señorita Crawford que no puedo suponer eso; y ya que insiste, debo decir que no carezco enteramente de medios para ver cómo son los sacerdotes, puesto que en la actualidad vivo en casa de mi hermano el doctor Grant. Y aunque el doctor Grant es amabilÃsimo y atento conmigo, y un auténtico caballero, y me atrevo a decir que inteligente y culto, y pronuncia a menudo buenos sermones, y es muy respetable, me parece un bon vivant indolente y egoÃsta, cuyo paladar hay que consultar para todo, no mueve un dedo en favor de nadie, y encima, si la cocinera comete un error, la toma con su excelente mujer. A decir verdad, casi nos echa a Henry y a mà esta misma tarde por un disgusto a propósito de un ganso al que no ha podido hincar el diente. Mi pobre hermana se ha visto obligada a quedarse, a aguantar.
—No me extraña su desaprobación, palabra. Es un gran defecto de carácter, empeorado por el malÃsimo hábito del sibaritismo. Ver a su hermana sufrir las consecuencias debe de ser muy doloroso para una sensibilidad como la suya. Fanny, esto está en contra nuestra. No es posible defender al doctor Grant.