Mansfield Park
Mansfield Park Sus hermanas, con las que tuvo ocasión de hablar a la mañana siguiente, se mostraron tan impacientes ante su consejo, tan inflexibles ante sus reconvenciones, y tan decididas por la causa del placer, como Tom. La madre no ponÃa ninguna objeción al plan, y no tenÃan el más mÃnimo temor a la desaprobación del padre. No podÃa haber daño alguno en lo que se habÃa hecho en el seno de tantas familias respetables, y por mujeres de la mayor consideración; y debÃa estar loca la persona escrupulosa que fuera capaz de ver nada censurable en un plan como el suyo, en el que sólo iban a intervenir hermanos y hermanas y amigos Ãntimos, y no iba a trascender más allá de ellos mismos. Julia parecÃa inclinada a admitir que la situación de Maria podÃa requerir especial precaución y delicadeza; pero no podÃa hacerse extensible a ella: ella estaba libre. En cuanto a Maria, consideraba que su compromiso la elevaba muy por encima de la sujeción, y la dispensaba, más que a Julia, de consultar a su padre o a su madre. SeguÃa insistiendo Edmund sobre el particular, aunque con poca esperanza, cuando entró Henry Crawford en la habitación, recién llegado de la casa parroquial, y dijo en voz alta:
—No faltarán actores en nuestro teatro, señorita Bertram. Ni faltarán tramoyistas… mi hermana le envÃa saludos, y espera ser admitida en la compañÃa; y será feliz con el papel de vieja dueña o doncella sumisa que ustedes no quieran hacer.