Mansfield Park
Mansfield Park —SÃ, a las nueve y media —dijo Crawford a William, cuando éste se alejaba—; seré puntual, porque no habrá ninguna hermana cariñosa que se levante por mÃ. —Y en tono más bajo dijo a Fanny—: Sólo habrá una casa desolada de la que huir. Mañana, su hermano encontrará muy diferentes su noción del tiempo y la mÃa.
Tras meditar un momento, sir Thomas pidió a Crawford que se reuniese a desayunar con ellos, por la mañana temprano, en vez de hacerlo solo; él estarÃa también; y la presteza con que fue aceptada su invitación le confirmó lo bien fundada que era la sospecha que —debÃa confesarse a sà mismo— este baile habÃa generado en gran medida. El señor Crawford estaba enamorado de Fanny. Tuvo una grata visión de lo que podÃa representar. Su sobrina, entretanto, no le agradeció lo que acababa de hacer. HabÃa esperado tener a William para ella sola la última mañana. HabrÃa sido una dicha inefable. Pero aunque se habÃan desbaratado sus deseos, carecÃa de espÃritu para murmurar. Al contrario, estaba tan poco acostumbrada a que la consultasen, o a que se hiciera algo para complacerla, que estuvo más dispuesta a sorprenderse y alegrarse de haber logrado lo que habÃa logrado, que a quejarse de la contrariedad que siguió a continuación.