Mansfield Park
Mansfield Park Edmund se enteró de grandes novedades a su regreso. Le aguardaban muchas sorpresas. La primera, y no la menos interesante, fue encontrarse con Henry Crawford y su hermana andando por el pueblo cuando él pasaba a caballo. Les había supuesto… les habría querido muy lejos. Había prolongado a propósito su ausencia mucho más de quince días para evitar a la señorita Crawford. Y regresaba a Mansfield dispuesto a vivir de recuerdos melancólicos y tiernas evocaciones, cuando la vio en persona delante de él, cogida del brazo de su hermano, y se descubrió a sí mismo recibiendo una bienvenida inequívocamente cordial de la mujer a la que unos momentos antes había imaginado a cien kilómetros, y mucho, muchísimo más lejos sentimentalmente de lo que cualquier distancia podía expresar.
Aunque hubiese esperado verla, no habría imaginado la acogida que le dispensó. Viniendo de cumplir un propósito como el que le había llevado a ausentarse, lo habría esperado todo menos una expresión de alegría y unas palabras de grato y sencillo significado. Fue suficiente para encenderle el corazón, y llevarle a casa en el estado más apropiado para comprender el pleno valor de la otras sorpresas gozosas que estaba a punto de recibir.
