Mansfield Park
Mansfield Park Mi queridÃsima Fanny: tengo que informarle que Henry ha ido a Portsmouth a verla; que dio un paseo delicioso con usted hasta el arsenal el sábado pasado, y otro más al dÃa siguiente, sobre el que se ha extendido hablando, por las murallas, donde el aire embalsamado, el mar centelleante y la dulzura de su belleza y su conversación estaban en la más deliciosa armonÃa, y deparaban sensaciones capaces de suscitar el éxtasis incluso retrospectivamente. Ésta es, a lo que entiendo, la sustancia de la presente. Me pide que le escriba, pero no sé qué otra cosa ponerle, salvo la citada visita a Portsmouth y los dos citados paseos, y su presentación a la familia de usted, en especial a su amable hermana, una preciosa joven de quince años que estuvo con ustedes en las murallas, recibiendo su primera lección sobre el amor, supongo. No tengo tiempo para alargar la carta; aunque estarÃa fuera de lugar si lo hiciera, porque se trata de una mera carta rutinaria, escrita para transmitirle una información imprescindible que no puede aplazarse sin riesgo de algún mal. ¡Mi queridÃsima Fanny, cómo charlarÃamos ahora si la tuviera aquÃ! Me escucharÃa hasta hartarse, y me darÃa consejos hasta hartarse más aún; pero no es posible trasladar al papel siquiera una centésima parte de lo que me pasa por la cabeza, asà que me abstengo por completo, y dejaré que adivine lo que quiera. No tengo ninguna noticia para usted. Naturalmente, está la vida social; pero serÃa imperdonable que la torturase con los nombres de las personas y las recepciones que acaparan mi tiempo. Pensé enviarle una crónica de la primera fiesta de su prima; pero me dio pereza, y ahora hace ya demasiado tiempo; baste decir que todo se desarrolló como es debido, en un estilo que cualquiera de sus parientes se habrÃa sentido satisfecho de presenciar, y que su vestido y su manera de desenvolverse le dieron el más grande prestigio. A mi amiga la señora Fraser la vuelve loca una casa asÃ; a mà tampoco me disgustarÃa. Después de Pascua iré a ver a lady Stornaway. Parece que se siente muy animada, y muy feliz. Imagino que lord S. es muy alegre y jovial en el seno de su familia, y no le veo tan feo como antes; al menos hay muchos que lo son mucho más. No es guapo al lado de su primo Edmund. Del citado héroe, ¿qué le puedo decir? Si evito su nombre enteramente, parecerá sospechoso. Asà que diré que le he visto dos o tres veces, y que a mis amigas de aquà les ha impresionado su aspecto gallardo. La señora Fraser (que no es mal juez) confiesa que sólo conoce tres hombres en la capital que tengan tan buena figura, talla y ademán; y debo confesar que, cuando cenó aquà el otro dÃa, ninguno de los presentes podÃa compararse con él; y eso que habÃa dieciséis. Afortunadamente, hoy dÃa la ropa no señala para que la gente cotillee, pero… pero…