Orgullo y prejuicio
Orgullo y prejuicio ―Todo eso está muy bien y es muy cortés por su parte ―comentó la señora Bennet―. Debe ser una mujer muy agradable. Es una pena que las grandes damas en general no se parezcan mucho a ella. ¿Vive cerca de usted?
―Rosings Park, residencia de Su SeñorÃa, está sólo separado por un camino de la finca en la que está ubicada mi humilde casa.
―Creo que dijo usted que era viuda. ¿Tiene familia?
―No tiene más que una hija, la heredera de Rosings y de otras propiedades extensÃsimas.
―¡Ay! ―suspiró la señora Bennet moviendo la cabeza―. Está en mejor situación que muchas otras jóvenes. ¿Qué clase de muchacha es? ¿Es guapa?