Orgullo y prejuicio
Orgullo y prejuicio Poco después le enviaron una invitación para que fuese a cenar. Y cuando la señora Bennet tenÃa ya planeados los manjares que darÃan crédito de su buen hacer de ama de casa, recibieron una respuesta que echaba todo a perder. El señor Bingley se veÃa obligado a ir a la ciudad al dÃa siguiente, y en consecuencia no podÃa aceptar el honor de su invitación. La señora Bennet se quedó bastante desconcertada. No podÃa imaginar qué asuntos le reclamaban en la ciudad tan poco tiempo después de su llegada a Hertfordshire; y empezó a temer que iba a andar siempre revoloteando de un lado para otro sin establecerse definitivamente y como es debido en Netherfield. Lady Lucas apaciguó un poco sus temores llegando a la conclusión de que sólo irÃa a Londres para reunir a un grupo de amigos para la fiesta. Y pronto corrió el rumor de que Bingley iba a traer a doce damas y a siete caballeros para el baile. Las muchachas se afligieron por semejante número de damas; pero el dÃa antes del baile se consolaron al oÃr que en vez de doce habÃa traÃdo sólo a seis, cinco hermanas y una prima. Y cuando el dÃa del baile entraron en el salón, sólo eran cinco en total: el señor Bingley, sus dos hermanas, el marido de la mayor y otro joven.