Orgullo y prejuicio
Orgullo y prejuicio ―¡Oh!, mi querido señor Bennet ―dijo su esposa al entrar en la habitación―. Hemos tenido una velada encantadora, el baile fue espléndido. Me habrÃa gustado que hubieses estado allÃ. Jane despertó tal admiración, nunca se habÃa visto nada igual. Todos comentaban lo guapa que estaba, y el señor Bingley la encontró bellÃsima y bailó con ella dos veces. FÃjate, querido; bailó con ella dos veces. Fue a la única de todo el salón a la que sacó a bailar por segunda vez. La primera a quien sacó fue a la señorita Lucas. Me contrarió bastante verlo bailar con ella, pero a él no le gustó nada. ¿A quién puede gustarle?, ¿no crees? Sin embargo pareció quedarse prendado de Jane cuando la vio bailar. Asà es que preguntó quién era, se la presentaron y le pidió el siguiente baile. Entonces bailó el tercero con la señorita King, el cuarto con MarÃa Lucas, el quinto otra vez con Jane, el sexto con Lizzy y el boulanger...
―¡Si hubiese tenido alguna compasión de mà ―gritó el marido impaciente― no habrÃa gastado tanto! ¡Por el amor de Dios, no me hables más de sus parejas! ¡Ojalá se hubiese torcido un tobillo en el primer baile!
―¡Oh, querido mÃo! Me tiene fascinada, es increÃblemente guapo, y sus hermanas son encantadoras. Llevaban los vestidos más elegantes que he visto en mi vida. El encaje del de la señora Hurst...