Orgullo y prejuicio
Orgullo y prejuicio ―Querida Lizzy, no debes tener esos sentimientos, acabarán con tu felicidad. No tienes en consideración las diferentes situaciones y la forma de ser de las personas. Ten en cuenta la respetabilidad del señor Collins y el carácter firme y prudente de Charlotte. Recuerda que pertenece a una familia numerosa, y en lo que se refiere a la fortuna, es una boda muy deseable, debes creer, por el amor de Dios, que puede que sienta cierto afecto y estima por nuestro primo.
―Por complacerte, tratarÃa de creer lo que dices, pero nadie saldrÃa beneficiado, porque si sospechase que Charlotte siente algún interés por el señor Collins, tendrÃa peor opinión de su inteligencia de la que ahora tengo de su corazón. Querida Jane, el señor Collins es un hombre engreÃdo, pedante, cerril y mentecato; lo sabes tan bien como yo; y como yo también debes saber que la mujer que se case con él no puede estar en su sano juicio. No la defiendas porque sea Charlotte Lucas. Por una persona en concreto no debes trastocar el significado de principio y de integridad, ni intentar convencerte a ti misma o a mÃ, de que el egoÃsmo es prudencia o de que la insensibilidad ante el peligro es un seguro de felicidad.