Orgullo y prejuicio
Orgullo y prejuicio ―No culpo a Jane continuó―, porque se habrÃa casado con el señor Bingley, si hubiese podido; pero Elizabeth... ¡Ah, hermana mÃa!, es muy duro pensar que a estas horas podrÃa ser la mujer de Collins si no hubiese sido por su testarudez. Le hizo una proposición de matrimonio en esta misma habitación y lo rechazó. A consecuencia de ello lady Lucas tendrá una hija casada antes que yo, y la herencia de Longbourn pasará a sus manos. Los Lucas son muy astutos, siempre se aprovechan de lo que pueden. Siento tener que hablar de ellos de esta forma pero es la verdad. Me pone muy nerviosa y enferma que mi propia familia me contrarÃe de este modo, y tener vecinos que no piensan más que en sà mismos. Menos mal que tenerte a ti aquà en estos precisos momentos, me consuela enormemente; me encanta lo que nos cuentas de las mangas largas.
La señora Gardiner, que ya habÃa tenido noticias del tema por la correspondencia que mantenÃa con Jane y Elizabeth, dio una respuesta breve, y por compasión a sus sobrinas, cambió de conversación.
Cuando estuvo a solas luego con Elizabeth, volvió a hablar del asunto: