Orgullo y prejuicio
Orgullo y prejuicio ―SÃ, Elizabeth; tendrá usted el honor de ver a lady Catherine de Bourgh el próximo domingo en la iglesia, y no necesito decirle lo que le va a encantar. Es toda afabilidad y condescendencia, y no dudo que la honrará dirigiéndole la palabra en cuanto termine el oficio religioso. Casi no dudo tampoco de que usted y mi cuñada MarÃa serán incluidas en todas las invitaciones con que nos honre durante la estancia de ustedes aquÃ. Su actitud para con mi querida Charlotte es amabilÃsima. Comemos en Rosings dos veces a la semana y nunca consiente que volvamos a pie. Siempre pide su carruaje para que nos lleve, mejor dicho, uno de sus carruajes, porque tiene varios.
―Lady Catherine es realmente una señora muy respetable y afectuosa ―añadió Charlotte―, y una vecina muy atenta.
―Muy cierto, querida; es exactamente lo que yo digo: es una mujer a la que nunca se puede considerar con bastante deferencia.