Orgullo y prejuicio
Orgullo y prejuicio ―SÃ; la menor no tiene aún dieciséis años. Quizá es demasiado joven para haber sido presentada en sociedad. Pero en realidad, señora, creo que serÃa muy injusto que las hermanas menores no pudieran disfrutar de la sociedad y de sus amenidades, por el hecho de que las mayores no tuviesen medios o ganas de casarse pronto. La última de las hijas tiene tanto derecho a los placeres de la juventud como la primera. Demorarlos por ese motivo creo que no serÃa lo más adecuado para fomentar el cariño fraternal y la delicadeza de pensamiento.
―¡Caramba! ―dijo Su SeñorÃa―. Para ser usted tan joven da sus opiniones de modo muy resuelto. DÃgame, ¿qué edad tiene?
―Con tres hermanas detrás ya crecidas ―contestó Elizabeth sonriendo―, Su SeñorÃa no puede esperar que se lo confiese.
Lady Catherine se quedó asombradÃsima de no haber recibido una respuesta directa; y Elizabeth sospechaba que habÃa sido ella la primera persona que se habÃa atrevido a burlarse de tan majestuosa impertinencia.
―No puede usted tener más de veinte, estoy segura; asà que no necesita ocultar su edad.
―Aún no he cumplido los veintiuno.