Orgullo y prejuicio
Orgullo y prejuicio ―La señorita Bennet no tocarÃa mal si practicase más y si hubiese disfrutado de las ventajas de un buen profesor de Londres. Sabe lo que es teclear, aunque su gusto no es como el de Anne. Anne habrÃa sido una pianista maravillosa si su salud le hubiese permitido aprender.
Elizabeth miró a Darcy para observar su cordial asentimiento al elogio tributado a su prima, pero ni entonces ni en ningún otro momento descubrió ningún sÃntoma de amor; y de su actitud hacia la señorita de Bourgh, Elizabeth dedujo una cosa consoladora en favor de la señorita Bingley: que Darcy se habrÃa casado con ella si hubiese pertenecido a su familia.
Lady Catherine continuó haciendo observaciones sobre la manera de tocar de Elizabeth, mezcladas con numerosas instrucciones sobre la ejecución y el gusto. Elizabeth las aguantó con toda la paciencia que impone la cortesÃa, y a petición de los caballeros siguió tocando hasta que estuvo preparado el coche de Su SeñorÃa y los llevó a todos a casa.