Orgullo y prejuicio
Orgullo y prejuicio ―«Es una suerte ―pensaba― tener algo que desear. Si todo fuese completo, algo habrÃa, sin falta, que me decepcionase. Pero ahora, llevándome esa fuente de añoranza que será la ausencia de Jane, puedo pensar razonablemente que todas mis expectativas de placer se verán colmadas. Un proyecto que en todas sus partes promete dichas, nunca sale bien; y no te puedes librar de algún contratiempo, si no tienes una pequeña contrariedad.»
Lydia, al marcharse, prometió escribir muy a menudo y con todo detalle a su madre y a Catherine, pero sus cartas siempre se hacÃan esperar mucho y todas eran breves. Las dirigidas a su madre decÃan poco más que acababan de regresar de la sala de lectura donde las habÃan saludado tales y cuales oficiales, que el decorado de la sala era tan hermoso que le habÃa quitado el sentido, que tenÃa un vestido nuevo o una nueva sombrilla que describirÃa más extensamente, pero que no podÃa porque la señora Forster la esperaba para ir juntas al campamento... Por la correspondencia dirigida a su hermana, menos se podÃa saber aún, pues sus cartas a Catherine, aunque largas, tenÃan muchas lÃneas subrayadas que no podÃan hacerse públicas.