Orgullo y prejuicio
Orgullo y prejuicio Elizabeth, por su parte, tenÃa mucho que hacer. DebÃa adivinar los sentimientos de cada uno de sus visitantes y al mismo tiempo tenÃa que contener los suyos y hacerse agradable a todos. Bien es verdad que lo último, que era lo que más miedo le daba, era lo que con más seguridad podÃa conseguir, pues los interesados estaban ya muy predispuestos en su favor. Bingley estaba listo, Georgiana lo deseaba y Darcy estaba completamente decidido.