Orgullo y prejuicio
Orgullo y prejuicio Me imagino que sabrás lo que se ha hecho por esos jóvenes. Se han pagado las deudas de Wickham, que ascienden, según creo, a muchÃsimo más de mil libras; se han fijado otras mil para aumentar la dote de Lydia, y se le ha conseguido a él un empleo. Según Darcy, las razones por las cuales ha hecho todo esto son unicamente las que te he dicho antes: por su reserva no se supo quién era Wickham y se le recibió y consideró de modo que no merecÃa. Puede que haya algo de verdad en esto, aunque yo no dudo que ni la reserva de Darcy ni la de nadie tenga nada que ver en el asunto. Pero a pesar de sus bonitas palabras, mi querida Elizabeth, puedes estar segura de que tu tÃo jamás habrÃa cedido a no haberle creÃdo movido por otro interés.
Cuando todo estuvo resuelto, el señor Darcy regresó junto a sus amigos que seguÃan en Pemberley, pero prometió volver a Londres para la boda y para liquidar las gestiones monetarias.