Orgullo y prejuicio
Orgullo y prejuicio Te habrÃa dado antes, como era mi deber, las gracias por tu extensa, amable y satisfactoria descripción del hecho que tú sabes; pero sabrás que estaba demasiado afligida para hacerlo. Tus suposiciones iban más allá de la realidad. Pero ahora ya puedes suponer lo que te plazca, puedes dar rienda suelta a tu fantasÃa, puedes permitir a tu imaginación que vuele libremente, y no errarás más que si te figuras que ya estoy casada. Tienes que escribirme pronto y alabar a Darcy mucho más de lo que le alababas en tu última carta. Doy gracias a Dios una y mil veces por no haber ido a los Lagos. ¡Qué necedad la mÃa al desearlo! Tu idea de las jacas es magnÃfica; todos los dÃas recorreremos la finca. Soy la criatura más dichosa del mundo. Tal vez otros lo hayan dicho antes, pero nadie con tanta justicia. Soy todavÃa más feliz que Jane. Ella sólo sonrÃe. Yo me rÃo del todo. Darcy te envÃa todo el cariño de que pueda privarme. Vendréis todos a Pemberley para las Navidades.
La misiva de Darcy a lady Catherine fue diferente. Y todavÃa más diferente fue la que el señor Bennet le mandó al señor Collins en contestación a su última:
Querido señor: