Orgullo y prejuicio
Orgullo y prejuicio ―¡Oh! sÃ, pero debe admitir que es bastante feúcha. La misma lady Lucas lo dice muchas veces, y me envidia por la belleza de Jane. No me gusta alabar a mis propias hijas, pero la verdad es que no se encuentra a menudo a alguien tan guapa como Jane. Yo no puedo ser imparcial, claro; pero es que lo dice todo el mundo. Cuando sólo tenÃa quince años, habÃa un caballero que vivÃa en casa de mi hermano Gardiner en la ciudad, y que estaba tan enamorado de Jane que mi cuñada aseguraba que se declararÃa antes de que nos fuéramos. Pero no lo hizo. Probablemente pensó que era demasiado joven. Sin embargo, le escribió unos versos, y bien bonitos que eran.
―Y asà terminó su amor ―dijo Elizabeth con impaciencia―. Creo que ha habido muchos que lo vencieron de la misma forma. Me pregunto quién serÃa el primero en descubrir la eficacia de la poesÃa para acabar con el amor.
―Yo siempre he considerado que la poesÃa es el alimento del amor ―dijo Darcy.
―De un gran amor, sólido y fuerte, puede. Todo nutre a lo que ya es fuerte de por sÃ. Pero si es solo una inclinación ligera, sin ninguna base, un buen soneto la acabarÃa matando de hambre.