Orgullo y prejuicio
Orgullo y prejuicio Lydia era fuerte, muy crecida para tener quince años, tenÃa buena figura y un carácter muy alegre. Era la favorita de su madre que por el amor que le tenÃa la habÃa presentado en sociedad a una edad muy temprana. Era muy impulsiva y se daba mucha importancia, lo que habÃa aumentado con las atenciones que recibÃa de los oficiales, a lo que las cenas de su tÃa y sus modales sencillos contribuÃan. Por lo tanto, era la más adecuada para dirigirse a Bingley y recordarle su promesa; añadiendo que serÃa una vergüenza ante el mundo si no lo mantenÃa. Su respuesta a este repentino ataque fue encantadora a los oÃdos de la señora Bennet.
―Le aseguro que estoy dispuesto a mantener mi compromiso, en cuanto su hermana esté bien; usted misma, si gusta, podrá señalar la fecha del baile: No querrá estar bailando mientras su hermana está enferma.
Lydia se dio por satisfecha:
―¡Oh! sÃ, será mucho mejor esperar a que Jane esté bien; y para entonces lo más seguro es que el capitán Carter estará de nuevo en Meryton. Y cuando usted haya dado su baile ―agregó―, insistiré para que den también uno ellos. Le diré al coronel Forster que serÃa lamentable que no lo hiciese.