Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon No hace falta explicar al público —que suele torcer el gesto sin mucha razón cuando una mujer se vuelve a casar, más que cuando no lo hace— que lady Russell, de edad y carácter estables, y posición muy acomodada, no pensara en un segundo matrimonio; sà requiere explicación, en cambio, que sir Walter permaneciera solo. Sépase que sir Walter, como buen padre —tras sufrir uno o dos secretos fracasos en otros tantos intentos disparatados—, se jactaba de permanecer viudo por sus hijas. Por una de las hijas, la mayor, estaba dispuesto a renunciar a lo que fuera; aunque aún no se habÃa encontrado en situación de tenerlo que hacer. Elizabeth, a los dieciséis años, habÃa asumido todos los derechos e importancia de su madre; y dado que era guapÃsima, y muy parecida a su padre, su influencia sobre él habÃa sido siempre grande, y eran muy felices juntos. A las otras dos las valoraba muy por debajo. Mary habÃa adquirido cierta importancia ficticia al convertirse en esposa de Charles Musgrove; pero Anne, aunque dotada de un espÃritu refinado y un carácter amable que la habrÃan encumbrado entre personas con verdadero discernimiento, no era nada para su padre y su hermana: sus palabras carecÃan de peso, y siempre le tocaba ceder; era simplemente Anne.