Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon —¡Afortunada ella, por tener cerca un espÃritu como el suyo! Después de las pistas que me acaba de dar, que confirman lo que observé la última vez que estuve con él, no tengo que hacer como que no sé lo que pasa. Me doy cuenta de que es algo más que una mera visita matinal a su tÃa; ¡ay de él, y de ella también, cuando vengan cosas importantes, cuando se enfrenten a situaciones que requieran fuerza y firmeza de espÃritu, si no tienen la suficiente resolución para resistir una intromisión gratuita en semejante bobada! Su hermana es una persona afable; en cambio usted veo que tiene un carácter firme. Si estima el comportamiento y la felicidad de ella, infúndale toda la energÃa de que sea capaz. Pero eso, sin duda, lo ha hecho siempre. Lo peor de un carácter demasiado blando e indeciso es que ninguna influencia que se ejerza sobre él es fiable. Nunca estamos seguros de que sea duradera la huella de un buen consejo. Cualquiera lo puede hacer tambalearse; los que quieran ser felices deben ser firmes. Aquà hay una avellana —dijo, cociéndola de una rama alta—. Valga de ejemplo: una avellana hermosa y brillante que, dotada de fuerza original, ha sobrevivido a todas las tormentas del otoño. No tiene una sola picadura, ni una sola mancha. Esta avellana —prosiguió con fingida solemnidad—, mientras tantas hermanas suyas han caÃdo y han sido pisoteadas, sigue poseyendo toda la felicidad de que se supone capaz a una avellana. —A continuación, volviendo a su seriedad anterior—: Lo que más deseo a todas las personas que me importan es que sean firmes. Si Louisa Musgrove quiere ser hermosa y feliz en el noviembre de su vida, debe cuidar todas las cualidades que su espÃritu posee en la actualidad.