Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon Este penoso episodio del señor Elliot, al cabo de los años, aún irritaba a Elizabeth, a la que le había gustado el hombre por sí mismo, y más por ser el heredero de su padre, cuyo fuerte orgullo de familia sólo veía encarnado en él, pareja apropiada para la hija mayor de sir Walter Elliot. No había un solo baronet, de la A a la Z, al que habría estado más dispuesta a reconocer como un igual. Sin embargo, se había comportado de una forma tan miserable que aunque ahora (verano de 1814) llevaba ella unas cintas negras por la esposa de él, no estaba dispuesta a considerarle otra vez merecedor de sus pensamientos. Quizá habría podido superarse la vergüenza de su primer matrimonio, dado que no había motivo para suponer que fuera a perpetuarse con ninguna descendencia, si el señor Elliot no hubiera hecho algo peor; pero por la vía habitual de unos buenos amigos, se habían enterado de que hablaba de ellos con gran falta de respeto, y de forma muy frívola y despreciativa de la familia a la que pertenecía, y de la honra que más tarde sería suya. Esto no se podía perdonar.