Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon El médico se presentó casi antes de lo que parecÃa posible. Todos estaban sobrecogidos de horror mientras la examinaba; sin embargo, no se mostró desesperanzado. HabÃa recibido un serio golpe en la cabeza, pero él habÃa visto recobrarse de contusiones más grandes. De ningún modo perdÃa las esperanzas. Hablaba con animación.
Que no lo considerara un caso desesperado, que no dijera que podÃa producirse un desenlace en pocas horas, fue al principio más alentador de lo que esperaba la mayorÃa; y no es difÃcil imaginar el transporte ante tal alivio, la profunda y muda alegrÃa, las fervientes exclamaciones de gratitud al Cielo.
Anne tuvo la seguridad de que jamás se le olvidarÃa el tono, la expresión con que el capitán Wentworth profirió «¡Gracias a Dios!»; como tampoco cuando se sentó junto a una mesa con los brazos cruzados y ocultó la cara como si, abrumado por las diversas inquietudes que embargaban su alma, intentara calmarlas con la plegaria y la reflexión.
Los miembros de Louisa estaban indemnes. No habÃa recibido daño más que en la cabeza.