Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon Louisa se recuperaba ahora rápidamente. Su madre pensaba incluso que estarÃa con ellos antes de que sus hermanos volvieran al colegio. Los Harville habÃan prometido acompañarla cuando regresara y permanecer unos dÃas en Uppercross. El capitán Wentworth se habÃa ido a visitar al hermano que tenÃa en Shropshire.
—Espero acordarme, en el futuro —dijo lady Russell, en cuanto se acomodaron en el coche—, de no venir a Uppercross durante las Navidades.
En lo que toca a bullicio, como en lo demás, todo el mundo tiene sus gustos; y el ruido puede ser inocuo o completamente agotador más por su naturaleza que por su cantidad. Asà que, cuando no mucho después llegó lady Russell a Bath una tarde de lluvia, al recorrer el largo trecho de calles desde el puente viejo a Camden-place, en medio del tráfago de carruajes, el estruendo de coches y carretones, el vocear de los vendedores de periódicos, de panecillos y de leche, y el incesante repiquetear de zuecos, no exhaló ni una sola queja. No; éstos eran ruidos que pertenecÃan a los placeres invernales: le levantaban el ánimo; y, como la señora Musgrove, consideró, aunque sin decirlo, que tras una larga estancia en el campo, nada le venÃa tan bien como un poco de moderada alegrÃa.