Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon Sin embargo, ante la idea de que su amigo se había recuperado, o ante alguna otra quizá, no quiso seguir; y Anne, a pesar del tono alterado con que había dicho lo último, y a pesar del bullicio de la estancia, el casi incesante golpear de la puerta, el constante rumor de personas andando de un sitio para otro, había distinguido cada palabra, y estaba sorprendida, agradecida, confundida, y empezaba a respirar agitadamente, y a sentir mil emociones a la vez. Le era imposible abordar semejante tema; y no obstante, tras una pausa, sintiendo la necesidad de hablar, y no teniendo ningún deseo de cambiar totalmente de conversación, se limitó a desviarla diciendo:
—Creo que ha estado usted bastante tiempo en Lyme, ¿no?
—Un par de semanas. No podía marcharme hasta estar seguro de que Louisa se pondría bien. Estaba demasiado afectado por el accidente para sentirme tranquilo. Fue culpa mía… sólo mía. No se habría empeñado ella si yo no hubiera mostrado debilidad. El campo, alrededor de Lyme, es precioso. He andado mucho a pie y a caballo; y cuanto más veía, más admiraba.
—Me gustaría muchísimo ver Lyme otra vez —dijo Anne.