Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon —Mis palabras te asustan. Comprende a una mujer ofendida y furiosa. Pero procuraré contenerme. No quiero injuriarle. Te diré sólo lo que he observado en él. Que hablen los hechos por sà mismos: era gran amigo de mi pobre marido, que confiaba en él y le querÃa, y pensaba que era tan bienintencionado como él. Eran amigos ya antes de nuestro matrimonio. Yo les conocà ya Ãntimos; y también me alegré muchÃsimo de su amistad, y me formé el más alto concepto de él. A los diecinueve años una no cala demasiado: el señor Elliot me parecÃa tan bueno como el que más, y mucho más agradable que la mayorÃa, y casi siempre estaba con nosotros. VivÃamos principalmente en la capital con gran lujo. Por entonces tenÃa él una posición inferior; el pobre, en ese tiempo, era él. ResidÃa en un piso de Temple, que era cuanto podÃa permitirse para mantener la apariencia de caballero. Cuando querÃa tenÃa un hogar en nuestra casa; siempre era bien recibido; era como un hermano. Mi pobre Charles, que tenÃa el alma más exquisita y generosa del mundo, habrÃa sido capaz de compartir con él su último penique; y sé que tenÃa la bolsa abierta para él; sé que le ayudaba a menudo.