Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon El marido había fallecido sin llegar a enterarse de la situación. Previamente habían tenido dificultades suficientes para poner a prueba la amistad de sus amigos, y confirmar que era mejor no acudir al señor Elliot; pero fue a su muerte cuando se puso de manifiesto la situación desesperada de sus intereses. Con una confianza en estima atribuible más a su sentimiento que a su juicio, el señor Smith le había nombrado su albacea; pero el señor Elliot no quiso intervenir, y eran tales las dificultades y angustias que esta negativa acumularon sobre ella, además del inevitable dolor de su situación, que no podía contarlas sin la consiguiente indignación.