Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon —Querida mÃa —fue la respuesta de la señora Smith—, no podÃa hacer otra cosa. Consideraba tan seguro vuestro matrimonio, aunque aún no te hubiera hecho una proposición formal, y que no podÃa contarte la verdad sobre él, como si fuera ya tu marido. Se me encogÃa el corazón al hablar de tu felicidad. De todos modos es sensible, es agradable; y con una mujer como tú, no era imposible que fueseis felices. Se portó muy mal con su primera esposa. Fueron desgraciados. Pero ella era demasiado ignorante y frÃvola para merecer respeto, y él nunca la quiso. Yo esperaba que a ti te fuera mejor.
Anne reconoció en su fuero interno la posibilidad que habÃa existido de que se hubiera dejado persuadir para casarse con él, y se estremeció ante la idea de la desdicha que esto le habrÃa acarreado. ¡PodÃa haberla convencido lady Russell! Y en ese supuesto, ¿cuál habrÃa sido más desgraciada cuando, demasiado tarde, el tiempo lo hubiera revelado todo?
ConvenÃa que lady Russell no siguiera engañada; y uno de los acuerdos de esta conferencia, que duró casi toda la mañana, fue que Anne debÃa gozar de plena libertad para informar a su amiga de toda la intriga del señor Elliot con relación a la señora Smith.