Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon —En cuanto a eso —replicó sir Walter frÃamente—, en el supuesto de que decida alquilar mi casa, no he pensado ni por asomo añadir ningún privilegio. No me siento especialmente inclinado a hacer favores a un inquilino. Naturalmente, tendrÃa libre acceso al parque, y pocos oficiales de la Armada ni señores de la clase que sea han podido disponer de tal extensión de terreno; pero las limitaciones que yo imponga al uso del parque son cuestión aparte. No me entusiasma la idea de que alguien se pueda meter entre mis arbustos a cualquier hora; y recomendarÃa a mi hija que estuviese en guardia respecto a su jardÃn. No estoy dispuesto a conceder favores extra al que alquile Kellynch Hall, se lo aseguro, sea marino o soldado.
Tras una breve pausa, el señor Shepherd se atrevió a comentar:
—En estos casos, hay usos establecidos que estipulan claramente la relación entre el dueño y el inquilino. Sus intereses, sir Walter, están en buenas manos. Déjeme a mà velar por que ningún inquilino se arrogue más derechos de los que le corresponden. Me atrevo a asegurar que sir Walter Elliot no pone la mitad de celo en sus propios intereses que el que pondrá John Shepherd en su lugar.
Aquà alzó la voz Anne: