Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon —¡Dios mío, es verdad! ¡Figúrese mi gran sorpresa, señorita Elliot, al encontrarme al señor Elliot en la calle! No volvía de mi asombro. Se dio la vuelta y me acompañó hasta el pabellón de hidroterapia. No había podido salir para Thornberry, aunque he olvidado por qué… iba con prisa y no le presté atención; sólo puedo decir que estaba decidido a no demorarse en su regreso. Quería saber a qué hora podía venir mañana. No paraba de hablar de «mañana»; y lo cierto es que yo no hago más que pensar en mañana también, desde que he vuelto a casa y me he enterado de todo el plan, y lo que ha ocurrido; de lo contrario, no se me habría ido tan por completo de la cabeza que le había visto.